martes, 13 de mayo de 2014

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Tus manos, son propias, como las de pocos. Muy aparte de ser musicales, tienen las rayitas de la palma perfectamente dibujadas y se puede armar tres rompecabezas al mismo tiempo.


Cacumen. 



Tus ojos, la mirada pueril, impulso limitado, el miedo que se muda y se transporta al pasado del futuro lejano, sin horas ni minutos que sean superiores al segundo.

Un rey en la cima más alta.


Tu interior, es una algarabía rabiosa, con uñas diáfanas pero adversas. Se arma la riña entre adalid y soldados de chaquetas verdes; pero tu palabra ya no es muda e inofensiva.
Estruendo silencioso.

Louis Armstrong, ha cantado la mejor canción del mundo.

Irremediablemente el amor es siempre ese solo de saxofón. Y nada más.

El cielo bucólico, con meteoritos entre los arbustos.


jueves, 1 de mayo de 2014

IV

Nuestros cuerpos llegan a ser inicuos para el amor si entre la música, se desprende el ruido.

Los recuerdos como la poesía, no se van nunca, se rigen bajo una ley vitalicia.

Mi ojos tienen hambre

y esta voz ya no me escucha