lunes, 13 de diciembre de 2010

Sí...




Me entrego a esta vida,
a esta avenida del amor cuadra cero...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

(2)





Me gusta hacer drama diciendo que estoy despeinada, mientras acoso a mi espejo circular. Sinceramente, nunca me peino(detesto hacerlo), como hoy, por ejemplo, que he despertado en otra cama, con la misma ropa de ayer, y con la cabeza en alguna olla dentro de la cocina.
Me he parado en busca de un poco de agua, y he observado la casa prolongados minutos. Ese pasillo corto se me hace muy extraño, las cortinas, las paredes, la cocina, los ganchitos de ropa, el espejo del baño, el jabón en forma de árbol de navidad, la toalla roja, la escalera, los focos verdes de las habitaciones, el mouse lleno de stickers de estrellas.
Y definitivamente, esta no es mi casa.
Juegan los segundos y mi maldita memoria está removiendo mi maldita cabeza, mis malditas manos, mis malditos pies, maldita sea.
Sostengo mi cabeza maldita con las dos manos malditas que maldita sea poseo, e intento detener la revolución interna que acaece en estos malditos momentos.
Y nada, maldita sea, nada.
Busco mi teléfono personal, y …¡maldita sea! Es primero de diciembre.
Preguntas, respuestas, entran, salen… oídos ciegos, ojos sin manos, pies sin pestañas, axilas sin dientes, cuello sin fosas nasales, senos sin cutícula, piernas sin codos, vagina sin saliva.
Lo he perdido todo, señores.
He caído.
Sí, he caído.