sábado, 26 de junio de 2010

Veintisiete

Estar sentada en la misma mesa de siempre, del mismo café de todos los días, sola, leyendo a Varela y recordando los catorces y febreros de una corta existencia, mientras una pareja de jóvenes se besan al costado y un anciano intenta minuciosamente poder manejar el sofisticado aparato telefónico que lleva entre sus manos. Sí que ameniza esta fría y solitaria mañana.
Y la chiquilla con cerquillo y de mirada penetrante, come una galleta de chocolates con pasas, mientras conversa con el chico del peinado extravagante.
Los observo de rato en rato.
Primero, conversan medio serios los dos, luego se ríen por un largo minuto sin parar, él enciende un cigarrillo de canela(lo sé, por el colorcillo) y sigo leyendo.
Luego vuelvo a mirarlos después de un rato y la escena se llenó de besuqueo y caricias disimuladas, y por cierto, tenían los ojitos cerrados.
Y qué decir del muchacho que está mofándose con exaltación de las fotografías de algún otro muchacho y contestando llamadas extrañas mientras sigue con su laptop sobre la mesa, al costado de un café americano aún sin acabar.
Sigo leyendo, y leo por décima vez Monsieur Monod no sabe cantar y me aflijo entre doce palabras, y me quemo la lengua con el primer sorbo del café.
"Querido mío
adoro todo lo que no es mío
tú por ejemplo"
Dejo el café en la mesa y siento que me doblo en pedazos, y son doce, como esas palabras que me hincan los pies y las manos y no me permiten seguir leyendo.
Sin más ni menos, decido irme de ese lugar ipso facto, guardo el libro de Blanquita en mi cartera de colores con mucho cuidado .

Me miro al espejo por unos breves segundos.


Volteo y los jóvenes vuelven a besarse.

viernes, 18 de junio de 2010

Brandys para Ivo

Te ofrezco un brandys, de esos que el señor Tino Falacci le servía a François, mientras tocaba el piano apasionadamente. Y por favor, tócame alguna cancioncita tuya, esas que algún día solías dedicarme. No te detengas, solo sigue y bebe todos los brandys que quieras.

Hoy todo es tuyo.

Las almohadas y las estrellas, mis poemas y fotografías, mi lápiz azul




Ivo, tú, tú no morirás jamás.

miércoles, 16 de junio de 2010

Transito por unas calles oscuras, luminosas; depobladas, hacinadas. Donde la palabra nada significa todo; lluvia, llanto; habitación, pesadilla; un café, nostalgia; dádiva, interés; soledad es báratro; estrellas, tu silueta; pero tú, tú significas poesía.

lunes, 14 de junio de 2010

Hoy

Ayer no podía caminar más, mis piernas perdieron resistencia.

Hoy, estoy ataviada con un manto negro.

Mañana, alguien visitará mi féretro.

Hoy, también he muerto.

domingo, 13 de junio de 2010

Good Bye


-Ivo, tú eres poesía.
be happy

viernes, 11 de junio de 2010

Sí, tú...

Lúgubre despertar
estrellas sin cariz
sin rumbo
rumbo flagelado
flagelado corazón
corazón prodigioso
prodigioso amor
¿amor?
tú, tú eres amor.

Continuidad

Aquella luz desafiante
que en las noches, te despertó
no me alumbra más
el pulso se detiene
tú detienes mis palabras
tú, mi pasión
no tiene camino fijo
ni puerta de salida
la salida es de nuevo luz
continuidad.

miércoles, 2 de junio de 2010

Rutina

Abrázame otra vez,

se termina el día,

llega la noche,

se acerca la madrugada

nace el crepúsculo gris

y luego, baila rutina.

Pestaña gigante

Tu mirada toca mis labios con un simple susurro al oído que besa mi cuello y besa mis manos, todo en tres segundos. Tres tres tres.

martes, 1 de junio de 2010

Una noche de vigilia


"La damita Thalía, camina firme en su laberinto, se enamora de un atardecer y en su corazón colecciona versos.

Entre café y oraciones vi a la damita Thalía, entre los años se escabulle, se pierde y vuelve, con el mismo aroma. Y a su presencia, los meses de ausencia desaparecen y otra vez es sábado de vigilia, y así los días que vuelve la damita Thalía son la continuación de una húmeda madrugada, un tiempo que se detiene en cada despedida, que es paralelo a la vida, ajeno de todo, vulnerable a nada.

Así que cuando vuelve la damita Thalía, yo tengo otra vez quince años y cuando la damita Thalía tarda en llegar, yo la invento, envuelto en mi casaca, me sumerjo en esa noche, quince años...

Por aquellos días yo creía que el amor no dejaba heridas, sonreía sin miedos y mi libertad no tenía ataduras, así me encontró la damita Thalía y cada vez que ella aparece volvemos a tener los ojos vendados, con nuestras manos entrelazadas, susurrándonos al oído que siempre será de madrugada de vigilia mientras no nos olvidamos.


A la damita Thalía, que me mantiene eternamente con quince años".



Escrito por el chico de los pájaros, para la damita Thalía.

L.E.F.P