jueves, 1 de mayo de 2014

IV

Nuestros cuerpos llegan a ser inicuos para el amor si entre la música, se desprende el ruido.

Los recuerdos como la poesía, no se van nunca, se rigen bajo una ley vitalicia.

Mi ojos tienen hambre

y esta voz ya no me escucha


1 comentario:

  1. arnoldo montufar canahuamiércoles, noviembre 23, 2016

    que sensata descripción de boletos y ticket´s que solo son desplegados en oraciones o es que son rezos o mas bien es cuando uno ora?...

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Tengo  una vida que es pensada una mente que es nuestro lugar de afecto Coartada suficiente para secar mis ojos oceánicos todas las maña...